Presentación

Desde hace tiempo, uno de los temas favoritos de los internacionalistas es el cambio que ha experimentado la disciplina y su impacto en la forma de crear, aplicar y enseñar el derecho internacional. Pareciera a veces que este discurso no es más que el ego de algunos académicos y abogados a quienes les interesa reivindicar lo que otrora fue una de las áreas menos importantes de la vida jurídica, sin embargo, la realidad muestra que, pese a la dosis de ego que pueda tener ese discurso, el derecho internacional ya no es más el patito feo del mundo jurídico.

El derecho internacional ha dejado ser cosa de diplomáticos y políticos, su área de influencia ya no se limita a las relaciones internacionales, sus efectos se sienten cada vez con más fuerza en el derecho interno, en la estructura estatal, en el comportamiento de los agentes del Estado pero, sobre todo, y más importante aún, en nuestras propias vidas. Así por ejemplo, basta planear un viaje para convertirse en objeto de regulaciones sobre la libertad de circulación transfronteriza, tener un negocio para estar sometido al cumplimiento de requisitos tributarios, laborales o de competencia que suelen delinearse desde órbitas regionales o internacionales, ir al supermercado para beneficiarse o verse afectado por las normas relacionadas con la calidad de las mercancías, ser un campesino o un pequeño empresario para sentir los efectos de los tratados de libre comercio, o un paciente cuyas medicinas son impagables debido a la regulación internacional o una víctima que ve protegidos sus derechos por un tribunal internacional. Así, tanto el ciudadano más cosmopolita como el más arraigado sujeto puede –y suele- vivir los efectos de la regulación internacional de los mercados, la protección al medio ambiente, el uso de la fuerza, la delimitación de fronteras, la regulación de la inversión extranjera, etc.

El contexto de cambios y constante renovación de nuestra región tiene un papel fundamental desde una doble perspectiva. Por una parte, Latinoamérica ha estado presente desde siempre en la vida internacional, su fuerza ha sido importante a la hora de determinar el rumbo del ordenamiento jurídico en muchos aspectos –creación de normas, institucionalización, desarrollo, renovación, etc.-. Por la otra, nuestra región tiene unas particularidades propias que hacen que nuestra manera de involucrarnos en la vida internacional sea diferente: no somos protagonistas al mismo nivel, nuestros procesos regionales son distintivos, nuestras necesidades son otras, la forma en la que vivimos los efectos de la regulación internacional es diferente.

Por esto, a la hora de estudiar el derecho internacional vale la pena tener unos lentes distintos, unos lentes latinoamericanos que nos permitan ver la importancia de nuestra región en el contexto internacional y que también nos ayuden a develar los efectos diferenciados del derecho internacional en Latinoamérica y las nuevas posibilidades para pensarlo, construirlo y enseñarlo a la luz de nuevos paradigmas.

Es en este escenario en el que el derecho internacional hace parte de la vida diaria de cualquier abogado, pero, sobre todo, de cualquier individuo y en el que resulta fundamental pensar en el derecho internacional desde nuestra región.  En un momento en el que la educación en derecho internacional necesita renovarse, no sólo a la luz de las nuevas herramientas que hacen que la información se mueva tan rápido que se difumina, sino también a la luz de un mundo en construcción en el que el ordenamiento internacional abarca cada vez más ámbitos y en el que el eurocentrismo o el anglo centrismo no pueden seguir siendo el único punto de mira, queremos ofrecer un espacio para el debate y la circulación de la información sobre temas internacionales desde una perspectiva latinoamericana.

Nuestra intención es ofrecer un espacio de puesta en común de ideas e información, un escenario en el que los interesados en esta área del derecho encuentren datos útiles a su trabajo y gracias al cual aquellos que están en proceso de formación puedan ver el potencial del ordenamiento internacional y la necesidad y utilidad de dedicarse a él.

Queremos, pues, coadyuvar con el creciente movimiento de redes, proyectos y sociedades especializadas que quieren poner en el punto de mira el derecho internacional, esperamos ser útiles a nuestros colegas y conquistar nuevos adeptos a esta rama del derecho.

¡Bienvenidos!