11 de septiembre de 2026
Los organismos económicos internacionales
De la serie: El declive de los fundamentos económicos de la paz
Por: Bernardo Vela Ph.D
La semana anterior se hizo referencia a las tesis Keynes sobre las causas económicas de la guerra y a la propuesta que los líderes de la época hicieron tras la segunda guerra mundial para evitar que esas circunstancias se vuelvan a repetir. Se trataba de garantizar la paz en el mundo mediante organismos internacionales a los que los estados se les atribuyeron competencias para regular la economía internacional y, de manera específica, competencias para regular los aspectos financieros, monetarios y comerciales de la economía internacional.
Esta propuesta del economista británico, que se fundaba en las reflexiones de Kant sobre el orden internacional estadocéntrico y soberanista que se había configurado en la sociedad Moderna que hacía inminente la guerra[1], le llevaron a colegir que la paz solo se alcanzaría cuando se establezcan límites a soberanía estatal y, además, cuando se comprenda que hay causas económicas de la guerra que deben evitarse. De hecho, cuando Kant en sus análisis hace alusión al orden internacional moderno se refiere al denominado Derecho Internacional Clásico, esto es, al conjunto de principios y normas que rigieron hasta principios del Siglo XX y que correspondían a la razón de estado y el soberanismo que le dieron estructura al orden internacional y que legitimaron el Ius ad Bellum[2].
En este sentido, se puede afirmar que la obra de Keynes coincide con las tesis de dos contemporáneos suyos que, siguiendo la obra de Kant, propusieron sendas reflexiones que parten de una crítica según la cual la sociedad Moderna promueve la guerra, y, sobre esas bases, proponen ideales para construir una paz duradera. En efecto, Hans Kelsen propuso una crítica de la sociedad Moderna que, liderada por Europa, y pese a que enarbolaba las banderas de la justicia y la libertad, había promovido el soberanismo irrestricto que conduce a la guerra. En este sentido, un estudio de los aportes de Kelsen permite constatar que su obra se fue transformando en la medida en la que él mismo se iba transformando, pues pasó del jurista que fue cuando vivió en Viena, al filósofo del derecho que ya era cuando se trasladó a Ginebra y, sobre todo, cuando el estallido de la Gran Guerra le obligó a Huir a Estados Unidos para dedicarse a la cátedra, primero en Boston -en la Universidad de Harvard- y, con posterioridad, en San Francisco -en Berkeley, Universidad de California-. De hecho, su obra transitó del positivismo que abrazó en Viena y que le permitió proponer su idea del monismo constitucionalista[3], a una novedosa concepción del derecho que, en su criterio, debía establecerse como unmonismo internacionalista que, en contra de las reglas epistemológicas del empirismo promovidas por el denominado “Círculo de Viena”[4], debía estructurarse como un único sistema jerarquizado en cuya cúspide se encuentra un valor esencial: la paz en el mundo.
En otras palabras, la obra madura de Kelsen franqueó la idea de una “teoría pura” fundada en la teoría del estado y del derecho, para proponer un derecho fundado en los valores de paz de todo el mundo, y este tránsito explica que Kelsen haya llegado a dilucidar dos cosas: la primera es de estirpe política y tiene que ver con las conversaciones que sostuvo con un contradictor del nivel de Hans Morgenthau[5], pues le permitieron comprender que en la Conferencia de Paz de San Francisco los estados seguían siendo los protagonistas esenciales del orden internacional y que, en consecuencia, todavía no era posible realizar la utopía kantiana de la supraestatalidad porque, como demostró la historia, los estados allí reunidos solo mostraron disposición para ceder una parte de su soberanía en favor de la cooperación que supone la multilateralidad; la segunda corresponde a su disciplina jurídica y le permitió comprender que el derecho puede convertirse en un instrumento para alcanzar la paz en el mundo[6], pero esto solo puede darse cuando el derecho cuente con la legitimidad necesaria para establecer límites a la razón de estado y a la soberanía.
La obra de Keynes también coincide con las tesis de Bertrand Russell, un filósofo positivista que reconoció con frecuencia su admiración por un filósofo idealista como Kant y cuyas reflexiones abarcan, en primer lugar, una crítica sobre la sociedad Moderna que promueve la guerra y, en segundo lugar, una propuesta para construir una paz duradera. En efecto, Russell afirmó que en la sociedad Moderna la racionalidad científica se instrumentalizó al servicio de la racionalidad política pues la historia demostró, entre otras cosas, que la ciencia se puso al servicio del poder bélico de los imperios europeos haciendo las guerras cada vez más atroces y condenando a miles de jóvenes a entregar su vida en los campos de batalla[7]. Esta aproximación crítica a la sociedad Moderna llevó a Russell a proponer -como lo hizo Kant en su tiempo- una utopía sobre la paz que en la obra del filósofo británico se fundó en la cooperación internacional: la Humanidad, dice Russell, solo podrá vivir en paz cuando se dan ciertas condiciones que en su tiempo no se habían dado: en primer lugar, un gobierno único de todo el mundo con la capacidad de hacer respetar la paz; en segundo lugar, una difusión general del bienestar y la prosperidad; y, en tercer lugar, un sistema político respetuoso de la iniciativa y de la libertad humanas[8].
Por esas razones, la cuestión que se suscitó cuando se aprobó la Carta de San Francisco fue: ¿estarán los estados que nacieron en los orígenes de la Edad Moderna afirmando de manera absoluta su soberanía, dispuestos a cederla en aras de la paz? En este sentido, se puede recordar que una cuestión similar se había suscitado cuando Keynes propuso en Bretton Woods regular la economía internacional mediante organismos multilaterales: ¿podrán esas organizaciones que dieron origen al denominado Derecho Internacional Económico impedir que se vuelvan a suscitar las causas económicas de la guerra, o se pondrán al servicio de la racionalidad económica prevaleciente?
La obra de Keynes, como la de sus dos contemporáneos, tiene los mismos componentes de crítica y proposición. Es crítica porque el economista británico considera que el imperialismo económico, que se agudizó desde mediados del Siglo XIX, se unió al desgobierno de la economía internacional y generaron las asimetrías, exclusiones y crisis propias de un mundo que se fue dividiendo entre países desarrollados del Norte y países en vías de desarrollo del Sur que, a su vez, agudizaron la conflictividad que terminó llevando a todos a la Gran Guerra[9]. Sin embargo, la obra del economista británico también es propositiva. En este sentido, conviene recordar que, a diferencia de Kelsen que no hizo parte de la Conferencia de San Francisco -pese a que su obra estuvo presente en los debates de le ápoca-, Keynes si participó en la Conferencia de Bretton Woods, pues acudió a New Hampshire como líder del equipo que representó al Reino Unido de la Gran Bretaña[10].
En este punto es preciso recordar que Keynes consideraba que la racionalidad económica propia del capitalismo y de la economía de mercado, que se había fundado en la ciencia y que, sobre esas bases, había generado las revoluciones industriales que trajeron consigo un crecimiento inusitado de los denominados “países desarrollados”, también había propiciado, por un lado, una rivalidad creciente entre los imperios más poderosos por los mercados y las rutas comerciales y, por el otro, asimetrías y exclusiones entre los “países desarrollados” y los “países en vías de desarrollo”. En otras palabras, Keynes afirmaba que en la economía internacional prevalecía el desgobierno que explicaba la inestabilidad y las crisis que, a su vez, se unían a la anarquía que hace inminente las guerras. Por esa razón, su propuesta original en la Conferencia de Bretton Woods consistió en un sistema de compensación con la misión de buscar equilibrio entre los estados que participan en la economía internacional, entre otras cosas, mediante el establecimiento de una “unión internacional de compensación” y una moneda internacional que él denominó Bancor, pero esa idea fue transformándose con los debates que se suscitaron en la Conferencia. No obstante, lo que destacan los historiadores de la economía es que la idea central de esos debates siempre giró en torno de la tesis de Keynes sobre la necesidad de regular la economía internacional para evitar las causas económicas de la guerra[11].
En efecto, la Conferencia de Bretton Woods dio origen a unos organismos multilaterales mucho más cercanos al libre comercio que a la idea de compensación propuesta por Keynes, a los que se les atribuyó la competencia de regular los aspectos financieros y monetarios de la economía internacional. Para alcanzar el propósito de la estabilidad financiera, la Conferencia estableció un “sistema de tipos de cambio fijos” con el dólar estadounidense como moneda que, en principio, iba a estar anclada al dólar estadounidense -no obstante, es preciso recordar que Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar en oro en 1971-. La misión de este nuevo orden económico consistía, pues, en apoyar a los estados que sufrieran crisis monetarias y, de esa manera, evitar las devaluaciones unilaterales. Los organismos que se establecieron fueron el Fondo Monetario Internacional, FMI, que debía supervisar la estabilidad financiera de los países, y el Banco Mundial, cuya misión original fue la reconstrucción de los países europeos que habían sido devastados por la guerra y que, por esa razón, entonces se denominó BIRF.
El otro debate de la Conferencia se refirió al comercio internacional, esto es, a la necesidad de fomentarlo para generar riqueza, y a la necesidad de establecer mecanismos que impidan el incremento desmesurado de las diferencias entre los países que participan. Como afirma MacEwan, el comercio había sufrido un grave deterioro con el proteccionismo que imperó con ocasión de las guerras mundiales y, por esa razón, la Conferencia promovió la idea de eliminar las políticas estatales proteccionistas pues las tesis liberales imperantes entonces creían que el libre cambio promovía el crecimiento económico y que éste, a su vez, generaba prosperidad social[12]. Sin embargo, en Bretton Woods no se aprobó la propuesta keynesiana de una Organización Internacional del Comercio, pero este asunto se tratará en las entregas de las semanas que siguen.
Se puede concluir, pues, afirmando que la Conferencia de Bretton Woods dio origen a unos organismos multilaterales -el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- que conformaron el denominado Derecho Internacional Económico y que propiciaron un tiempo de paz, de estabilidad económica y de bienestar en el mundo. No obstante, con el paso del tiempo hubo un declive de los fundamentos económicos de la paz, porque, fundados en la racionalidad prevaleciente, los poderosos intereses económicos privados despreciaron lo público en favor de la racionalidad económica que imponen el capitalismo y la economía de marcado. Se produjo, de esa manera un declive de la cooperación institucionalizada, esto es, un regreso al soberanismo que, a su vez, generó un incremento desmesurado de la conflictividad entre las potencias y una agudización de las desigualdades en el mundo, pues los principios del crecimiento, la rentabilidad y la eficiencia no pudieron conciliarse con los principios de la solidaridad con los países en vías de desarrollo. Uno de los momentos más críticos en este proceso marcado por el soberanismo fue la caída del Muro de Berlín a finales del Siglo XX, pues la implosión de la Unión Soviética propició la globalización del capitalismo y de la economía de mercado que incrementaron la competitividad entre los países más poderosos y que profundizaron las asimetrías y las desigualdades económicas[13].
A partir de entonces el soberanismo se agudizó en un proceso paulatino que se puede caracterizar porque, siguiendo la ortodoxia liberal de la economía que comenzó a operar como una hegemonía, los aparatos estatales y los organismos económicos internacionales se convirtieron en estructuras institucionales tributarias de esa hegemonía y se pusieron al servicio de los grandes poderes económicos privados. ¿Se estaban suscitando, una vez más, las causas económicas de la guerra?
[1] Kant, Inmanuel, 1979, La paz perpetua, Madrid, Espasa Calpe; y Kant, Immanuel, 1985, Filosofía de la historia, México, Fondo de Cultura Económica.
[2] Vela Orbegozo, Bernardo, 2019, Poder, hegemonía y periferia. Una aproximación crítica al derecho internacional clásico, 2019, Bogotá, Universidad Externado de Colombia.
[3] Kelsen, Hans, 1991, Teoría pura del derecho, México, Universidad Nacional Autónoma de México; y Kelsen, Hans, 2023, Teoría general del estado, Madrid, Olejnik.
[4] La postura epistemológica del positivismo se puede estudiar la Revista Erkentnis, dirigida por Rudolf Carnap y Hans Reichenbach.
[5] La relación epistolar que construyeron Kelsen y Morgenthau se remonta a los tiempos en que ambos vivían en Europa, y que se prolongó hasta cuando la persecución nazi los obligó a trasladarse y asentarse en Estados Unidos como profesores de su sistema universitario. García Sáez, José Antonio, 2016, Kelsen Versus Morgenthau. Paz, política y derecho internacional, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Algunas referencias a este diálogo también están consignadas en un coloquio entre Bobbio y Zolo que tuvo lugar en Turín el 1 de julio de 1997 y que fue publicado En: Bobbio, Norberto y Zolo, Danilo, 1999, “Hans Kelsen, la teoría del derecho y el derecho internacional”, En: Jura Gentium. Rivista di filosofia del diritto internazionale e della politica globale, se consultó la versión electrónica publicada En: https://www.juragentium.org/topics/wlgo/es/bobbio.htm se consultó en enero 5 de 2026.
[6] Kelsen, Hans, 2008, La paz por medio del derecho, Madrid, Editorial Trotta. Además, también pueden consultarse: Ayer, Alfred Julius, 1977, El positivismo lógico, España, Fondo de Cultura Económica; Frosini, Vitorio, 1991, “Kelsen y las interpretaciones de la soberanía”, En: Revista Española de Derecho Constitucional, Madrid; García-Salmones Rovira, Mónica, 2013, El proyecto del positivismo en el derecho internacional, Oxford, Oxford University Press; Stewart, Iain, 1990, «La ciencia jurídica crítica de Hans Kelsen», Revista de Derecho y Sociedad No. 17; y Villar Borda, Luis, 2018, Kelsen en Colombia, Bogotá, Temis.
[7] Russell, Bertrand, 1956, “El impacto de la ciencia en la sociedad”, En: Obras Escogidas. Filosofía, Ensayo, Novela, Madrid, Aguilar, pp. 402 y ss, y pp. 430 y ss.
[8] Russell, Bertrand, 1952, El impacto de la ciencia en la sociedad, Madrid, Aguilar, pp. 12 y ss.
[9] Al lado de las causas políticas de la guerra, dice Keynes, hay causas económicas que explican, en su criterio, que la Gran Guerra fue la consecuencia del denominado imperialismo económico de finales del Siglo XIX, esto es, de la acumulación de capitales, de la fragilidad del sistema económico europeo que generaba inestabilidad, de la dependencia de ese sistema para su aprovisionamiento del “Nuevo Mundo” y, además, del incremento de las precariedades la clase obrera y de sus demandas. Keynes, John Maynard, 1987, Las consecuencias económicas de la paz, Barcelona, Crítica, pp. 9 y ss.
[10] Keynes acudió a la Conferencia de Bretton Woods como asesor del Tesoro del Reino Unido y líder de la delegación enviada por el gobierno británico, y se convirtió en un protagonista esencial, pese a que sus ideas se sometieron a los consensos y se contrastaron con las tesis de Harry Dexter White, el representante del gobierno estadounidense.
[11] Markwell, Donald, 2006, John Maynard Keynes and international relations: economic paths to war and peace, Oxford, Oxford University Press; y Steil, Benn, 2013, The battle of Bretton Woods: John Maynard Keynes, Harry Dexter White, and the making of a New World Order, Princeton, Princeton University Press
[12] McEwan, Arthur, 2001, ¿Neoliberalismo o democracia? Estrategia económica, mercados y alternativas para el siglo XXI, Barcelona, Intermón Oxfam.
[13] Pueden verse: Krugman, Paul, 1990, The age of diminished expectations, Cambridge, Mass., M.I.T. Press; Krugman, Paul, 2012, End This Depression Now!, Oxford, Oxford University Press;Krugman, Paul, 2022, «Echaremos de menos a Tobin», Revista Economía Institucional, No. 6, Primer semestre, Bogotá, Universidad Externado de Colombia; Mikesell, Raymond, 1994, “The Bretton Woods Debates: a memoir”, En: Essays in international finance, No. 192, Princeton, Princeton University Press; Rodrik, Dani, 1999, The New Global Economy and Developing Countries: Making Openness Work, Policy Essay No. 24, Washington D. C., Johns Hopkins University Press; Rodrik, Dani, 1996, “Why do more open economies have bigger governments?”, Working Paper, Cambridge, National Boureau of Economic Research; Sanjaya, Lall, 2005, “Reinventing industrial strategy: the role of goberment policy in building industrial competitives”, En: The IMF and the World Bank at sixty,Londres, Anthem Press; Stiglitz, Joseph, 2002, La economía del sector público, Barcelona, Antoni Bosch Editor; Stiglitz, Joseph, 2012, The Price of inequality: how today´s divided society endangers our future, New York, Norton & Company Inc; y Vela Orbegozo, Bernardo, 2005, El declive de los fundamentos económicos de la paz, Bogotá, Universidad Externado de Colombia.