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Oportunidad para el debate, un ejercicio interactivo.

Por: Paola Andrea Acosta A

A principios de mes, el día a día de los acontecimientos regionales puso a prueba, una vez más, la eficacia del derecho internacional. Por una parte veíamos al Presidente (ahora expresidente) Molina, intentar atornillarse al poder, como han hecho tantos otros, pese a las denuncias de corrupción que empañaban su nombre. Por el otro, nos asombrábamos ante un Presidente electo que pisoteaba los derechos de cientos de miles de individuos que, sin más, fueron expulsados de territorio venezolano viéndose sometidos a un sinnúmero de violaciones a sus derechos. Ante tales hechos, no podemos evitar preguntarnos ¿dónde están las organizaciones regionales? ¿Para qué el derecho internacional en estos casos?

En el caso de la crisis guatemalteca, el derecho internacional, ofrecía algunas alternativas. Quizás las más importantes de ellas las encontramos en la Carta Democrática Interamericana, cuyos artículos 18 y 19 prevén ante situaciones como la reseñada, las visitas e informes con miras a tomar decisiones que aseguren la estabilidad democrática o, incluso, la suspensión de la membresía del Estado en cuestión en la Organización de Estados Americanos (OEA). Otra opción, era la alternativa política, sin embargo regalada por el derecho internacional, prevista en la propia Carta de la OEA de convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Asuntos Exteriores.

Pese a la existencia de estas herramientas, la comunidad internacional permaneció inerme mientras la solución a la crisis se lograba, por fortuna, gracias a la protesta social de los guatemaltecos que llevó a la renuncia de Molina.

Tratándose de la situación colombo-venezolana, más allá de las estrategias diplomáticas, el Estado colombiano y algunos de sus funcionarios han echado mano de las herramientas creadas en el seno la Organización de Estados Americanos.

 En un primer momento, se intentó convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Asuntos Exteriores, sin embargo, Colombia no contó con suerte y el ajedrez político se impuso sobre las necesidades de la crisis humanitaria. Tras este revés, se elevan las miradas al Sistema Interamericano de protección, especialmente al debilitado –por culpa justamente de Estados como el colombiano- sistema de medidas cautelares, mecanismo hasta hace poco denigrado por quienes hoy lo invocan (sobre este asunto ver la interesante reflexión de César Rodríguez Garavito).

 Además, de las herramientas que ofrece la OEA para esta situación en particular, cabe preguntarse por qué no se ha hecho nada, a la luz de la mentada Carta Democrática, para enfrentar, de una buena vez por todas, la crisis democrática de Venezuela y, con ello, evitar situaciones como la de frontera colombo-venezolana.

Finalmente, respecto de esta situación, también podría acudirse a UNASUR y, eventualmente, fuera del marco regional, a la Organización de Naciones Unidas. Sin embargo, ninguno de los dos escenarios ofrece mecanismos suficientes para solucionar la crisis ni para enfrentar sus gravísimas consecuencias, y ambos están sometidos, de nuevo, al ajedrez regional, un juego en el que, paradójicamente, el discurso de migratorio no ha estado ausente. Según parece, la situación está, como de costumbre, en manos de la diplomacia.

Es normal que ante este “enriquecido” panorama de enmarañados sistemas de articulación regional (no podemos olvidar el listado entero da cuenta de más una docena) que, no obstante, suelen paralizarse ante las crisis del día a día, nos preguntemos por la eficacia del derecho internacional, sobre el por qué y el para qué de todas estas organizaciones regionales.

Nos gustaría usar este foro para adelantar un ejercicio de debate, respetuoso, fundamentado y propositivo, que nos permita recoger las ideas de nuestros lectores sobre este asunto fundamental. Así pues, lanzamos un par de preguntas a nuestros seguidores ¿Qué reflexiones tienen sobre la eficacia del derecho internacional y de las organizaciones regionales con ocasión de los acontecimientos recientes? ¿Cuál ha de ser el futuro del actual esquema de articulación regional?

¡Esperamos sus ideas!

Imagen tomada de: http://www.siliconweek.es/e-enterprise/ericsson-comprara-activos-de-icon-americas-para-reforzar-su-presencia-en-latinoamerica-86038


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Un comentario en “Oportunidad para el debate, un ejercicio interactivo.

    comentó:
    octubre 16, 2015 a las 10:57 pm

    Hola Andre, qué triste el panorama reciente de algunos Estados de nuestra región. Al respecto quisiera insistir en la posición contradictoria o paradójica de Colombia que rechaza el cumplimiento de decisiones de órganos internacionales pero que busca, a la vez, que tales instancias se tornen operativas. En caso del conflicto fronterizo con Nicaragua es el ejemplo más claro. Cuando habíamos sido demandantes y cuando incluso llegamos a un acuerdo con la contraparte antes de la CIJ se pronunciara (caso de Ecuador), éramos un Estado creyente y defensor de las instituciones internacionales. Pero cuando la misma, en este caso la CIJ, falló en nuestra contra, no dudamos en descalificar los argumentos de la institución. Ahora, entonces, con qué cara, pienso yo, presentaríamos ante esa instancia judicial una disputa con el Estado de Venezuela? Justamente, esa es una de las consecuencias políticas del litigio con Nicaragua: Colombia no sólo perdió el pleito internacional y la credibilidad de que gozaba de su cumplimiento al ordenamiento internacional, sino que, además, cerró (en buena medida) una vía de solución pacífica de controversias. Si bien, en virtud de ciertos tratados internacionales, Colombia podría recurrir a esa instancia y en todo caso podría ser demandada (en virtud de esos mismos tratados o por aceptar la competencia de la CIJ en el caso), cómo exigir que una eventual decisión a su favor se cumpla?
    El derecho internacional no puede ser una herramienta que aceptemos solo cuando juega a nuestro favor o según nuestra conveniencia.

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